Declaración de Fe Valdense del año 1120


valdenses - Jose Mauricio PonceEs claro que el evangelicalismo contemporáneo necesita “re-descubrir” y “re-describir” (o reformar) con mayor exactitud el rol y uso de la Biblia. Establecer comunidades bien fundamentadas en las Escrituras demandará un uso mucho más significativo de la Biblia en nuestros cultos, hablando del culto diario que significa rendimos a Dios con nuestras vidas.

Me identifico mucho con las palabras del gran teólogo del Tabernáculo Metropolitano, llamado el príncipe de los predicadores, Charles H. Spurgeon cuando dijo en una de sus cartas -“Yo considero al ‘pensamiento moderno’ plenamente desarrollado, como un culto totalmente nuevo, que no tiene más relación con el cristianismo que la que tiene la neblina de la noche con las colinas eternas”-.

Debemos buscar “retornar a las sendas antiguas” a los gloriosos lineamientos Bíblicos que se manifestaban en grandes avivamientos. Necesitamos conocer nuestras desviaciones y no justificar nuestros errores. Para eso, estamos comentando algunas de las confesiones de fe más importantes de la historia. Hoy veremos la Declaración de fe Valdense.

PRIMERAS FORMULACIONES

La Cristología es el tema principal de la Escritura. Pablo ofreció una sencilla profesión de fe: “Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. Él hacía una de sus clásicas pero Bíblicas “declaraciones de fe”. Hay muchas más a lo largo de toda la Escritura y cada cual más reveladora, profunda y amplia que las otras.

En la búsqueda de apegarse a la Biblia en tiempos muy difíciles, se imprimió un carácter muy singular al movimiento denominado Valdense. El papa, por supuesto, no respaldó a ese grupo, y en consecuencia fue tildado de herético y muchos de sus adherentes fueron quemados en la hoguera y desmembrados por creer en las verdades reformadoras y salvadoras de la Biblia.

Otras confesiones históricas ampliaron la doctrina de la iglesia sobre anteriores formulaciones, la confesión de Bélgica de 1561. En el artículo 29, los autores edificaron sobre credos anteriores al apelar a la diligencia y el discernimiento equilibrado de la palabra de Dios. Intentaron identificar a la iglesia verdadera y contrastarla con las sectas que adoptaban el nombre de “iglesia”.

Los bautistas ingleses, de clara definición calvinista (no confundir con hipercalvinista) desarrollaron una doctrina de la iglesia, por ejemplo, que ha servido de patrón para inclusive muchas iglesias no bautistas que surgieron más tarde. En su confesión resultante escribieron: “Cristo tiene sobre la tierra un reino espiritual que es la iglesia, que él compró y redimió para sí, como herencia particular. Esa iglesia… es una compañía de santos visibles, llamados y separados del mundo por la Biblia y el Espíritu de Dios, para ser la visible profesión de fe del evangelio; son bautizados en esa fe e injertados al Señor y a los demás, por acuerdo mutuo, y tienen el disfrute práctico de las ordenanzas establecidas por Cristo su cabeza y rey”. Una iglesia visible de Cristo es una congregación de creyentes; que observan las ordenanzas de Cristo y son gobernados por sus leyes.

Hablando de los Valdenses, hago el énfasis en cosas bastante simples como la doctrina de la Iglesia, que si bien se expresaban visiblemente de una forma  diferente a los Bautistas primeros y Presbiterianos, tenían la misma esencia y seguían prácticamente la misma línea de sucesión doctrinal.

ENTONCES, LA PREGUNTA

¿Son los Bautistas de hoy los “descendientes” de los Valdenses y posteriormente de los Anabaptistas? Creo que los registros históricos son más reveladores en el sentido doctrinal que nominal, como dijo mi apreciada y sabia amiga Cleide Cooper (de Panamá) -“la conclusión más aceptada es seguir la línea doctrinal que el nombre, pues la asociación nominal no es una línea directa en realidad”, hablando de la línea Anabaptista, pero para este caso se integra perfectamente ya que los actuales “Bautistas” declaran, con mucho o poco conocimiento, que son la sucesión o continuación de los Valdenses y posteriormente de los Anabaptistas porque tenían prácticas “similares” a las nuestras de hoy (¡¿?¡)

Veamos entonces la Declaración de fe Valdense que es lo importante ahora:

CONFESIÓN DE FE DE LOS VALDENSES

del Año de Nuestro Señor 1120

1. Creemos y mantenemos firmemente todo lo que está contenido en los doce artículos del símbolo, comúnmente llamado el credo de los apóstoles, y consideramos herética cualquier inconsistencia con los doce artículos citados.

2. Creemos que hay un solo Dios – El Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

3. Reconocemos como Escrituras Sagradas y canónicas los libros de la Santa Biblia.

4. Los libros arriba mencionados nos enseñan: Que hay un DIOS, todopoderoso, ilimitado en sabiduría, infinito en bondad, y quien, en Su bondad, ha hecho todas las cosas. Porque El creó a Adán a Su misma imagen y semejanza. Pero por medio de la enemistad del diablo, y su propia desobediencia, Adán cayó, el pecado entró en el mundo, y nos volvimos transgresores en y por Adán.

5. Que Cristo había sido prometido a los padres que recibieron la ley, a fin de que, conociendo su pecado por la ley, y su injusticia e insuficiencia, puedan desear la venida de Cristo para realizar satisfacción por sus pecados, y cumplir la ley por El mismo.

6. Que en el tiempo señalado por el Padre, Cristo nació – en un tiempo cuando la iniquidad abundaba, para manifestar que no era por razón de bondad alguna de nuestra parte, porque todos éramos pecadores, pero para que El, quien es verdadero, pudiera mostrar Su gracia y misericordia hacia nosotros.

7. Que Cristo es nuestra vida, y verdad, y paz, y justicia – nuestro pastor y abogado, nuestro sacrificio y sacerdote, quien murió por la salvación de todo aquel que cree, y que resucitó para la justificación de ellos.

8. Y también creemos firmemente, que no hay otro mediador, o abogado para con Dios el Padre, sino Jesucristo. Y con respecto a la Virgen María, ella era santa, humilde, y llena de gracia; y esto también creemos concerniente a todos los otros santos, que están esperando en el cielo la resurrección de sus cuerpos en el día del juicio.

9. Creemos también, que, después de esta vida, existen sólo dos lugares – uno para los que son salvos, el otro para los condenados, los cuales llamamos paraíso e infierno, negando por completo el purgatorio imaginario del Anticristo, inventado en oposición a la verdad.

10. Además, siempre hemos considerado todas las invenciones [en materia de religión] como una abominación indecible delante de Dios; tales como los días de festivales y vigilias de santos, y la llamada “agua bendita”, el abstenerse de carne en ciertos días y cosas parecidas, pero sobre todo las misas.

11. Nos mantenemos en contra de todas las invenciones humanas, como procedentes del Anticristo, las cuales producen angustia y que son perjudiciales para la libertad de la mente. (Se alude probablemente a las penitencias y prácticas ascéticas)

12. Consideramos los Sacramentos (ordenanzas del bautismo y Santa Cena) como signos de las cosas santas, o como emblemas de las bendiciones invisibles. Creemos que es propio y aun necesario que los creyentes utilicen estos símbolos o formas visibles cuando esto pueda ser realizado. En el entendido de que, mantenemos que los creyentes pueden ser salvos sin estos signos, cuando no disponen del lugar o la oportunidad de observarlos.

13. No aprobamos otros sacramentos [como instrucción divina], a parte del bautismo y la cena del Señor.

14. Honramos los poderes seculares, con sujeción, obediencia, prontitud y pago.

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4 respuestas a “Declaración de Fe Valdense del año 1120

  1. Hermano, muy interesante ver la confesión Valdense! Mi papá que nació y se crió en el norte de Italia asistió en su niñez y juventud a esta iglesia… lamentablemente hoy en día están muy lejos de la práctica y doctrina que tuvieron entonces, he leído en una revista de ellos que hasta están de acuerdo con el casamiento homosexual. Es triste ver como en el paso del tiempo se alejaron de la sana doctrina y práctica.

  2. Los Bautistas históricos no reclaman el título de “iglesia de Cristo” sobre la base del nombre Bautista, sino sobre la base de la doctrina y la práctica. Nuestra doctrina y práctica es idéntica a la doctrina de la iglesia del Nuevo Testamento, porque ha sido transmitida fielmente desde los tiempos apostólicos hasta hoy; al punto que podemos decir que las iglesias del Nuevo Testamento eran Bautistas. No existe otro cuerpo de creyentes en la tierra que se apegue al patrón de iglesia que exige el Nuevo Testamento, esta es una peculiaridad única de las iglesias Bautistas históricas. Existen algunas denominaciones cristianas cuya soteriología es correcta en la actualidad, pero fallan en la eclesiología, porque todos apuntan a un fundador humano para sus respectivas denominaciones, y orgullosos están de ello; en cambio, los Bautistas apuntan a Cristo como su fundador.
    No estamos diciendo que los Bautistas son los únicos salvos [como algunos indoctos mal interpretan]; pues cualquier persona que confiese el Nombre de Cristo en arrepentimiento es salva, independiente de su afiliación religiosa; sino que estamos diciendo que las iglesias Bautistas históricas son el único legado eclesiológico fidedigno hasta nuestros días, y no por méritos nuestros, sino por la fidelidad y misericordia de nuestro Señor Jesucristo: “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (Mt.28:20).

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